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A
mediados siglo XIX, Thomas Graham descubrió que sustancias pequeñas
(cristaloides y urea) en una solución podían atravesar una membrana
semipermeable celulósica.
John Jacob Abel, en 1913 y aplicando este principio realizó la primera
diálisis experimental.
No fue sino hasta el año 1924 que Georg Haas efectuó por primera
vez y de manera exitosa hemodiálisis en un ser humano, y años
mas tarde, en 1945 Pim Kolff que aplicó esta técnica en un paciente
con fallo renal agudo de causas tóxicas.
Recién en la década del 60 comenzaron a aparecer los primeros
centros dedicados a la hemodiálisis crónica en Europa y Estados
Unidos.
En la actualidad nos encontramos con avances tecnológicos que han perfeccionado
el tratamiento y se consideran imprescindibles para asegurar el bienestar
de los pacientes y obtener los resultados médicos pretendidos, a saber:
Acceso vascular:
Para efectuar este tratamiento, el paciente debe contar con un acceso vascular
que permita la circulación sanguínea extracorpórea a
través del dializador. Existen esencialmente 3 tipos de accesos crónicos
posibles:
La fístula arterio venosa:
Se trata de un pequeño "shunt" o corto circuito entre una
arteria y una vena que se confecciona mediante cirugía menor en la
muñeca del
